Mostrando entradas con la etiqueta Boca Juniors. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Boca Juniors. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de mayo de 2010

Tolo mal


El muro de buen juego, solidez defensiva y contundencia que supo construir Independiente a lo largo de todo este Torneo Clausura parece haberse desmoronado por completo. De aquel equipo que luego de la caída frente a Vélez se erigió como el principal candidato con una seguidilla de buenos resultados, hoy ya no queda rastro. Hoy, con tres partidos sin ganar (dos derrotas), el equipo del Tolo se encuentra a cinco puntos de Estudiantes, con seis por jugar. Este panorama hace pensar que una posible consagración de Independiente sería un verdadero milagro.
Basta con ver el partido de anoche ante Boca para darse cuenta del bajón futbolístico de los de Avellaneda. Una defensa que ya no brinda las garantías que demostró durante gran parte del torneo y una delantera, tan elogiada en otras situaciones, que ya no pesa ni gravita en lo más mínimo en el área rival hacen de Independiente un equipo previsible, sin ideas. Para colmo de males, el mejor jugador del equipo y responsable directo de varios de los triunfos del Rojo en el Clausura, Adrian Gabbarini, tuvo una noche para el olvido y tuvo responsabilidad en el segundo gol de Boca, cuando salió a cazar moscas al aire y perdió en el salto frente al sorprendente Martín Palermo, que terminó convirtiendo el gol de espaldas al arco.
Todos estos factores hicieron que Gallego, habitual animador de las conferencias post-partido, haya salido con su peor cara de pocos amigos del vestuario, antes de afirmar que su vínculo con el club no está arreglado y dejando abierta la ventana de salida de Independiente cuando finalice el torneo. Un torneo que tenía en la palma de su mano pero que, poco a poco, parece escurrirse como agua.


viernes, 9 de abril de 2010

Por el suelo


La imagen de la patada criminal del colombiano Bonilla a Facundo Bertoglio ilustra claramente el presente y el futuro de Boca Juniors: impotente, oscuro y abajo, muy abajo.
Abel Alves había dicho que irían con la cabeza alta a ganar a Santa Fe, pero quince minutos antes de empezar el partido se le ocurrió decirle a Javier García que no sería titular y estalló la debacle: bronca, insultos por parte del arquero, internas en pleno vestuario, papelón dentro del campo, goleada en contra y renuncia del DT en plena madrugada.
Los tres cachetazos que recibió ayer el conjunto de la Ribera demuestran que lo de Boca no es una crisis más. Sólo 11 puntos sobre 39 en juego, ante último en la tabla de posiciones, sin técnico, dirigentes que no pegan una y jugadores que muestran un nivel paupérrimo hacen pensar que a Boca le va a costar y mucho salir de este caos en el que está inmerso.
Para peor, la dirigencia quiere que Guillermo Barros Schelotto se haga cargo del plantel como solución a los problemas, sin contar que eso implicaría la posible salida de un referente como Juan Román Riquelme, a quien el Mellizo ya se sabe que no tendría en cuenta. En fin, la solución inmediata propuesta por Ameal y compañía no haría más que traer un nuevo problema al vapuleado mundo Boca.
Finalmente están los hinchas, que si bien no insultan a coro a sus jugadores como sus primos de Ríver, están llegando al límite de su paciencia y ya no se bancarán más papelones como el de ayer.
Seguramente, la mayoría de ellos estará pensando: "Volvé, Basile, te perdonamos".

lunes, 5 de abril de 2010

Salida de emergencia


¿Quién tendrá la llave para abrir la puerta de salida de esta profunda crisis que hoy vive Boca?
Se confió en Bianchi, prócer como entrenador en la última década, pero que como Manager no tuvo la misma suerte y se fue sin pena ni gloria.
Se creyó en Alves, eterno técnico interino del club, que tuvo la confianza de los dirigentes para agarrar el fierro caliente que dejó la salida de Basile, pero que hoy, 4 meses después de su asunción, está más afuera que adentro.
El salvador sería entonces Martín Palermo, que con 218 goles está a sólo uno de convertirse en el máximo goleador histórico del club. Sin embargo, hace 5 fechas que no convierte y, sorpresivamente, es resistido por una parte de la dirigencia boquense y hasta se habla de una posible partida.
¿Riquelme? Está en un nivel bajísimo, como pocas veces se lo vio. Prueba de esto, ayer se fue expulsado por 3era vez en su carrera, por exceso verbal contra el árbitro Furchi.
Pura impotencia. Sólo eso parece ser hoy Boca Juniors. Un club que, mientras sigue buscando salvadores que no aparecen, continúa pasando vergüenza en la cancha y ya está ante último en la tabla de posiciones. Menos mal que Atlético Tucumán le está dando una mano y no suma puntos, sino...

viernes, 26 de marzo de 2010

Ningún huevón...



¿Quién iba a decir que el tan esperado y postergado Superclásico iba a tener un ganador tan claro? ¿Quién se animaba a predecir que el pálido Boca de Abel Alves iba a darle una lección de practicidad al no mucho mejor Ríver de Leonardo Astrada? Y, sobre todo, ¿Quién supuso que el héroe de la jornada iba a ser un ignoto, ni Riquelme, ni Palermo, ni Gallardo? La respuesta es, claramente, nadie.


Porque ni hasta el más optimista hincha de Boca iba a suponer que el encargado de darle los tres puntos ante el rival de toda la vida iba a ser Gary Alexis Medel. Sí, ese chileno que alternó buenos partidos con actuaciones para el olvido. Aquel que se destaca por su temperamento y polifuncionalidad, ya que varios fueron los puestos que ocupó desde su arribo al club de la Ribera. Él fue el autor de los dos goles que sirvieron como nebulizador para un Boca que venía ahogado por las críticas. El primero llegó tras un centro bajo sorpresivo de Riquelme y el segundo fue la coronación de una exquisita jugada colectiva. A esa altura, las palmas de los hinchas de Boca estaban moradas de tanto aplaudir y delirar con el trasandino, que vivió el clásico a mil por hora. Claro que eligió mal los rivales con quien meterse. Primero fue Gallardo, con quien discutió feo y de quien, además, ligó un mordiscón en uno de sus dedos. Para coronarla, le tiró una patada sin sentido (y sin pelota) a otro de los referentes riverplatenses, Matías Almeyda, y tuvo que irse a las duchas antes de tiempo, envuelto en una cortina de aplausos.


Pese al hombre de más, Ríver no encontró el camino para, aunque sea, preocupar un poquito a Boca. Funes Mori, la apuesta fuerte de Astrada, erró dos goles hechos y demostró que todavía le falta y mucho para ser el goleador que su equipo necesita. Canales no gravitó nunca. La defensa no se mostró segura y el pobre de Vega poco pudo hacer ante la pasividad de sus compañeros. Una vez más, para no perder la costumbre, los puntos altos fueron los históricos, Gallardo y Almeyda, que heridos en su amor propio intentaron torcer una historia que ya tenía el final cantado.


Por el lado de Boca, nuevamente Juan Román Riquelme demostró lo bien que le sientan este tipo de partidos, y se puso el equipo al hombro cuando hizo falta para mostrarle a Diego (espectador de lujo en su palco) lo que se está perdiendo. La dupla extranjera de centrales que tanto había sido cuestionada (Bonilla-Luiz Alberto), respondió correctamente. Y hasta Palermo, el interminable goleador, se animó a tirar algún que otro lujito para que los hinchas disfruten.


Para el final, llegaron las cargadas de los Xeneizes, quienes despidieron a sus primos con un jocoso "Chau RiBer", en clara alusión a la situación que vive el conjunto de Nuñez en la tabla de los promedios.


Lo cierto es que, más allá del resultado, ambos conjuntos volvieron a demostrar el bajo nivel que vienen atravesando y del que parecen no poder salir. Para Boca fue un poco de aire entre tanto humo. Para Ríver, un empujón más en la estrepitosa caída hacia lo más profundo.


lunes, 22 de marzo de 2010

Hicieron agua


Como se anticipó desde este blog hace siete días, el espectáculo del tan esperado Superclásico entre Boca y Ríver estuvo en las tribunas. Tirantes, bombos, serpentinas, papelitos y mucho, mucho aliento de parte de las dos hinchadas más grandes del país, que volvieron a confirmar que un evento de estas características no tiene ni el más mínimo punto de comparación con ningún otro clásico de cualquier parte del mundo.

La lluvia no hizo más que tornar aún más espectacular la postal de las tribunas de la Bombonera. Claro que, aparte de eso, la tormenta que azotó la Capital Federal a la hora del partido sepultó las ganas de los espectadores de ver fútbol, ya que a Héctor Baldassi le bastaron sólo nueve minutos de juego para darse cuenta de que las condiciones no estaban dadas para disputar correctamente el partido. Así las cosas, parecería ser que los 82 minutos restantes (dos tiempos de 41´) se completarán el jueves 25 de marzo a las 15.45, para evitar que la salida de las parcialidades sea bien entrada la noche.

Esperemos que, esta vez sí, los jugadores devuelvan desde el verde césped, por lo menos algo de lo tanto que reciben desde las tribunas.